Aprender a reirse juntos
Reir y reirEstar de buen humor , depende principalmente de una decisión.
Cada uno tiene su particular sentido del humor: se trata de encontrarlo, incentivarlo, compartirlo y festejarlo.Puedes entonces proponer actividades que te permitirán educar el sentido del humor de tus hijos...
- Organizar fiestas de disfraces; disfrazarse para el momento de una cena diferente;
- Hacer guerras de cosquillas o batallas de almohadones.
- Ver juntos películas de risa. Leer cómics.
- Salir a pasear y a jugar.
- Preguntarles cuáles son las reglas de los juegos que comparten con sus amigos, qué hacen en los recreos. Observar a qué juegan, qué inventan en la playa durante las vacaciones.
- Contar anécdotas de nuestra infancia (esas historias que se rescatan y que vuelven a hacer reír).
- Recordar las cosas divertidas que nuestros hijos hacían cuando eran bebés; y las que decían cuando comenzaban a hablar
- Hacer muecas destacando los rasgos de cada uno: lo más lindo, lo más feo. Explotar una habilidad en particular como mover las orejas o hablar la revés.
- Sacar fotos sorpresa. Hacer acertijos. Jugar con palabras de doble sentido. etc, etc.
A lo largo del día tenemos muchas oportunidades de vivir la relación con nuestros hijos de forma alegre y divertida: debemos reconocerlos, aprovecharlos y... ¡disfrutarlos!
Ahora bien, incentivar el sentido del humor de los niños empieza en la propia actitud: levantarse "con el pie izquierdo", llegar malhumorado del trabajo, mostarse huraño durante el fin de semana; ser solemnes en la mesa y serios la mayor parte del tiempo; sólo reír en los momentos "destinados" (con una película cómica, o el relato de un chiste) son opciones de vida.
Podemos elegir ser alguien que toma en forma dramática las cosas, que no es capaz de reírse de sí mismo, que transforma un contratiempo en un fracaso personal; o una persona que se muestra alegre, capaz de tolerar e incluso de reírse de sus propias limitaciones, sin considerarlas como algo negativo sino como algo que se puede enfrentar y superar.
Los niños preferirán, siempre, contar con un padre y una madre optimistas y alegres.
De hecho, a todos nos es mucho más grato compartir nuestro tiempo con personas de trato divertido y cordial que con aquellas que se quejan o protestan por todo. El buen humor da la posibilidad de explorar, ensayar y volver a intentar.
El sentido del humor les permitirá a nuestros hijos, entonces, crecer aportando soluciones creativas ante situaciones que de otro modo los desalentarían. Los ayudará a poner los problemas en perspectiva, a no sentirse abatidos. Se trata, en definitiva, de estimular la capacidad de gozar y disfrutar la vida; de atender a la gran necesidad de alegría que todos tenemos.

Sala de Maternidad